A esta Argentina nuestra no le llega agua al tanque…
Hoy, para variar, me puse a pensar… Dos temas se me mezclan en la cabeza (además de los dos millones que normalmente me dan vueltas): El primero tiene que ver con el Servicio de Pediatría del Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna de mi Bahía Blanca. Hace años que por razones de trabajo concurro a ese hospital, público y gratuito, y les aseguro (es también público, gratuito y fácil de comprobar) que la calidad de los profesionales que allí trabajan es, por no ser chupamedias, todo lo que se espera y más. Utilizan además equipamiento e insumos de primera calidad y confiabilidad y se matan por brindar un servicio que es la envidia de cualquier sanatorio privado. Eso es lo que pienso al respecto. El segundo tema también tiene que ver con ese hospital, pero puntualmente con un médico pediatra que fue sorprendido fumando marihuana mientras estaba cumpliendo una guardia. Así de una lo dije… Los medios, que reflejan gran parte de lo que somos los ciudadanos que los consumimos, se lanzaron al cuello del médico como corresponde a cualquier sociedad acostumbrada a tirarle caca a todo lo que se mueva cada vez que se puede. El diario local lo puso en primera plana, y otros se fueron sumando. Hasta los medios digitales levantaron la buena nueva y la publicaron, escupiendo sabios comentarios llenos de una moral que casi pondría las manos en el fuego asegurando que muy pocos de ellos tienen. Algunos de ellos son: La Capital On Line, Los Andes On Line y algunos otros a los que yo definiría como “pasquinblogs” ya que basta leer sus presentaciones para tener una idea bastante aproximada de la calidad de lo que allí se expone. Estos son algunos ejemplos de lo livianito de cerebro que puede ser el hombre y de lo mucho que le gusta resaltar lo malo de los demás. Quién sabe... a lo mejor de esa forma se consiguen cinco o diez minutos de atención, cuando lo verdaderamente importante es la cantidad de niñosatendidos y a veces salvados por Pérez, que comen menos de lo que merecen, que estudian menos de lo que merecen, que trabajan desde antes de la edad escolar, que consumen paco, en fin... se mata al que vela por ellos cuando comete un error y no a quienes ponen a tantos niños en tal nivel de pobreza y desesperación. Yo no quiero ni me cabe el desafío de hablar sobre lo que está bien o mal, pero da la casualidad que por mi trabajo hace años que concurro al Hospital Penna y uno de los servicios que merece ser destacado por todos es, sin lugar a dudas, el de Pediatría. Tanto los médicos como las enfermeras que allí trabajan en la sala como en el sector de terapia pediátrica, son personas que merecen ser considerados como lo mejor. Si son buenos profesionales, es su deber. Pero lo que no es su deber, ni se les puede exigir como obligación, es que comprometan sus horas de descanso en su hogar ni su propia salud. Bueno, acá está lo significativo: Para todo el que quiera saberlo, es más frecuente de lo que la gente cree que vea a los médicos de pediatría en el servicio varias horas después de haber concluido su horario de trabajo, incluso por las noches, visitando a “sus” pequeños pacientes y entregando todo de lo que son capaces por hacer menos penosa la vida de esos chicos que deberían crecer agradecidos por ser destinatarios de tal dedicación. Cuando el horario de trabajo diario termina, la gente común cierra el escritorio, apaga su pc, o hace lo necesario para dar por concluida la jornada y se retira sin más a disfrutar de su tiempo de descanso. ¿Alguna vez alguien leyó un solo reconocimiento o mención a los médicos que no respetan ni siquiera SU propio horario de descanso, trabajando más horas de las posibles, matándose por atender a quienes lo necesitan? Yo no he leído nada sobre eso. Es más, he visto con mis propios ojos la manera en que trabaja el Doctor en cuestión, y se positivamente de su absoluta vocación y amor por lo que hace. Una vida de servicio y de ser GENTE, no debería poder arruinarse por un error, error cometido en perjuicio de su propia persona más que de la de nadie, siempre, claro, que tal hecho sea tal y como lo "pintaron" los medios. Si no supiera de qué hablo, me callaría, pero no es el caso. Yo digo… ¿No podremos alguna vez dar una mano y comprender que el que está enfrente tiene tanto de perfecto como uno mismo? Yo no creo, y reitero, no creo que este hecho obedezca a una tara personal de este Señor, ni a una costumbre de hacer lo que se le ocurra donde sea, sino más bien que es una respuesta a algo que está sucediendo en nuestra sociedad y que preferimos ignorar. Muchos diran: “si estaba cansado, por qué no se excusó y se fue a su casa?”, y seguramente son los mismos que dicen que una mujer golpeada es culpable porque se queda con el golpeador, o que una mujer violada algo de culpa tiene por no haber tomado los recaudos necesarios para cuidarse. A veces, más de las que quisiéramos, la gente es solo gente, seres humanos que hacemos lo que podemos por vivir. No es fácil. Si todos cometemos errores, a qué viene tanto grito y moralidad de pacotilla? Cuántos de los que condenan hoy a este excelente profesional que cometió un error entre tantos y tantos aciertos, no han agilizado un trámite a base de un kilito de masas, o han “conseguido” borrar una multa llamando al amigo que tiene un amigo que tiene un cuñado en tal o cual punto neurálgico del sistema? Por favor, a ver si dejamos de ser tan estúpidamente argentos y empezamos a condenar lo que hay que condenar y a apoyar a quienes haciendo mucho por los demás y en el fragor de la lucha, bajan la guardia y se equivocan. Pero el Dr. Pérez, lamentablemente, paga el precio de lo que somos. Y los chicos que lo necesitan y que tendrían el privilegio de ser atendidos por él, hoy ya no lo tienen. Ah… y otra cosita, así como al pasar: Muerto el perro, se acabó la rabia? Bahía Blanca, la nueva Salem del subdesarrollo. Bien por nosotros!! PD.: Nótese, apréciese, dese por descontado que no apruebo las drogas, de ninguna clase, y que si veo un porro de verdad a menos de dos metros salgo corriendo. Soy una persona bastante retrógrada pero no quiero ser una bastarda que haga leña del árbol caído. Mis viejos me enseñaron que eso es tan inmundo como no respetar a los respetables, con sus aciertos y también con sus errores. En lo personal, sería un honor que el Dr. Pérez fuera el pediatra de mis hijos. Eso es lo que pienso… Sil
